jueves, 19 de mayo de 2011

enamorada del chico que me violo // cap 6

Narra Tom.
-¿Hay una heladería cerca?
-Amm... creo que si –respondí soltando una risita nerviosa, si alguien me viera se burlaría, se supone que Tom Kaulitz no se pone nervioso ante nadie.
Subimos a mi auto.
-Oye (Tn)... –dije manejando.
-Dime.
-Tú estas con mi hermano... ¿cierto?
-Si, ¿como te enteraste?... hay que tonta, obvio Bill te lo dijo.
-Pues si.
-¿Y qué te parece?, digo, espero caerte bien como cuñada.
-Claro que si -susurrando- aunque me caerías mejor como otra cosa.
-¿qué cosa?
-¿qué cosa?
-Si, dijiste “cosa”
-No para nada, mira, ya llegamos –salvado por la heladería, eso me pasa por pensar en voz alta.
Bajamos y pedimos una mesa, después de una difícil elección, sobre todo para (Tn) (porque yo siempre pido de vainilla), teníamos nuestros helados sobre la mesa.
-Sabes (Tn)... eres una chica en serio maravillosa.
-...gracias. –dijo sorprendida, la entiendo, hasta yo me sorprendí de que eso saliera de mi boca.
La tomé de las manos muy dulcemente, no puedo creer que vaya a hacer esto, le dije a Bill que no intentaría quitársela.
-Yo te quiero mucho.
-Yo también Tom, eres un buen amigo.
Mi rostro cambió, estaba triste. Y ella lo notó.
-Siempre me veras como un amigo ¿verdad?
-No te entiendo.
-No, nada.
-Ok.
-Se que es duro pero... podrías contarme la historia de la vez que... bueno...
-Claro. –dijo entendiendo mis torpes palabras.
Tenia la necesidad de escuchar su historia, ella me importaba y mucho; sabia que esos recuerdos tal vez le dolerían, pero también sabia que le haría bien desahogarse conmigo.
(Tn) comenzó su relato.
Mientras más escuchaba la historia, todo iba tomando sentido, al menos para mí, pero no podría ser cierto. Conozco a mi gemelo, lo conozco muy bien y él no seria capaz.
-Solo una pregunta (Tn)… -dije cuando finalizó.
-Dime.
-¿Una de sus zapatillas estaba azul?
-¿Qué clase de pregunta es esa? ¿Acaso lo conoces?
-No, pero... Amm... en esos tiempos... había un club medio extraño y... –ni idea de que era lo que estaba diciendo, cuando me pongo nervioso hablo tonterías, pero no la pequeñas sino de las grandes.
-Mejor no me expliques, me confundes… - me dijo, y tenia razón, pero el que ya no quisiera saber me tranquilizó- en realidad ese es un detalle que siempre olvido, pero si, tenia una de las zapatillas manchada con un tipo de mezcla azul, parecía algo baboso.
…Flash back…
-¡¡¡¡¡Tom mi zapatilla!!!!!
-Perdón, perdón, no me di cuenta.
-¿Qué no te diste cuenta?, ¡¡lo hiciste apropósito!! Me largo a la barra.
Bill estaba realmente molesto.
-Te dije que no le haría gracia, son sus zapatillas favoritas.
-Si, y se las manchas en plena fiesta.
-No molesten, los tres lo planeamos, además, ¿Quién hizo la mescla? –pregunté mirando a Gustav.
El fue el inventor de esa baba azul.
…Fin del flash back…
-¿Sabes (Tn), creo que ya debemos irnos? –dije aun mas nervioso, pero a la vez muy molesto.
-Está bien –dijo confundida, la entiendo.
Subimos nuevamente a mi auto, el camino de vuelta se mostro silencioso, y (Tn) lo notó, no pude evitarlo, no dejaba de pensar en la horrible cosa que hizo mi hermano, estaba enojado con él.
Llegamos.
-Iré un momento con mi papá –comentó, creo que quería alejarse de mí, mi mal humor se notaba a kilómetros.
-Ok –respondí.
No me aguante mas, entre a la sala donde estaban los chicos y me dirigí hacia Bill con mirada asesina.
-Eres un maldito -le dije al mismo tiempo que lo mandaba al suelo con un puñete.
-¿Oye que te pasa? –me preguntó Bill tocándose el labio que le sangraba. ¡Conchudo!, todavía me pregunta: ¿Qué me pasa?
-¿como pudiste hacerlo? –le grite, él se levanto lentamente del suelo, al parecer no entendía.
-¿qué? no te entiendo –se estaba molestando, que ni se le ocurra molestarse, cualquiera puede estar molesto menos él.
-¿Como pudiste Bill?, que no te diste cuenta que era solo una niña.
Comprendió todo, dejo de lado su rostro enojado y sus ojos se le aguaron.
Intento hablar pero no tenia idea de que decir, estaba comprobado, el violo a (Tn), y lo peor, él ya lo sabia.
-No tienes justificación, así que ni te molestes en dármela.
Salí molesto, no sin antes ver a Georg y Gustav que observaban la escena asustados y sorprendidos, ellos no tenían idea de lo que pasaba, y mucho menos de lo que iba a pasar.

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